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La favorita Alpinista vence en el Arco de la extrañeza

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Archivado en: Arco del Triunfo

Con toda justicia, la cinco años Alpinista, entrenada por el longevo Mark Prescott y excelentemente conducida por Luke Morris, le dieron a la célebre criadora propietaria Kirsten Rausing el trofeo del Premio del Arco del Triunfo el domingo en Longchamp. Texto: Jorge de Miguel / Fotos: Jesús de Miguel

A pocos metros de la meta, Alpinista es ya inalcanzable para Vadeni y Torquator Tasso. Foto: Jesús de Miguel A pocos metros de la meta, Alpinista es ya inalcanzable para Vadeni y Torquator Tasso. Foto: Jesús de Miguel

Se trata de la sexta generación de esta línea genealógica que criaba la dueña de Lanwades Stud, y del primer triunfo en la prueba francesa del entrenador de 74 años, que no ha alcanzado nunca la victoria en una clásica inglesa pero sí francesa, el Prix Diane de Confidential Lady. Todo el mérito para Alpinista, que siendo segunda favorita durante las semanas previas le arrebató a Luxembourg el favoritismo en la misma mañana de la prueba, causando para los bookmakers ingleses el peor desaguisado en esta carrera desde Enable en 2018.

Pero difícilmente Rausing, Prescott, Morris y la propia hija de Frankel sobresaldrán en el recuerdo de esta edición, marcada por una cascada de sucesos que le quitan foco de atención a la ganadora.

Desde las últimas semanas de agosto, con la victoria de Baaeed en el Juddmonte International, fue este hijo de Sea The Stars el que acaparó el debate sobre si debía idealmente exponer su inmaculado récord pasándose a los 2.400 metros del Arco. Primero que no, luego que quizá sí, luego que es tentador, y finalmente que nunca fue el plan, ese fue el recorrido de la cuestión. Mientras tanto, Luxembourg, Alpinista, Vadeni o Torquator Tasso, más la llegada en tromba de hasta 4 japoneses, debían esperar su momento de atención. El propio Adayar, uno de los favoritos, se bajó también de los inscritos en la carrera, optando con desafiar al propio Baaeed en el Champion Stakes, valiente él.

Septiembre y las preparatorias de Longchamp debían ir calentando la ilusión por el Arco, pero murió una de las más grandes aficionadas a este deporte en Europa, de nombre Isabel de Windsor, y catalizó toda la tinta y todos los bits que daba tiempo a producir. Para cuando llegó por fin la semana de la carrera y pudimos empezar a centrarnos en la previsión de lluvias de cara al 2 de octubre y qué terrenos nos íbamos a encontrar en París, resultó que, al no tener la carrera favoritos claros y peligrosos, todo el mundo quería correrla. Hasta 24 purasangres pasaron el último forfait, y aún quería reengancharse la australiana Verry Elleegant, toda una vencedora en la Melbourne Cup. El límite de 20 participantes fue mantenido por France Galop por razones de logística de apuestas, al ser la carrera soporte de la Quinté +. De modo que de forma inédita hasta 4 caballos fueron eliminados del partant final, además de la australiana mencionada que no llegó a reengancharse.

Llegó la jornada del viernes en Saint-Cloud, dos días antes del Arco, y en la primera carrera Christophe Soumillon dio un codazo en plena carrera a Rossa Ryan provocándole la caída. Los comisarios del hipódromo le distanciaron y le sancionaron por dos meses, mientras Soumillon mostraba sus sinceras disculpas sin atisbo de justificación ninguna. Todo parecía poder volver a la calma, ya que la monta de Soumillon sobre Vadeni en la carrera grande no estaba en peligro. Y sin embargo…

Sin embargo, los corredores del Arco no podían aún retomar el protagonismo. Las quejas y comentarios acerca de que la sanción a Soumillon debía haber tenido efecto inmediato, eludiendo la monta en todo el fin de semana del Arco, se extendieron por los medios. Los propios máximos dirigentes de France Galop confirmaron que, si bien el jinete belga había sido convenientemente juzgado con el código vigente, éste tendrá una revisión para evitar que acciones de este calibre permitan seguir montando los días siguientes.

Y por fin, llegó el día del Arco, pasó la carrera de los árabes que precede a la gran prueba hípica del otoño europeo, ya en su 101ª edición y… ¡¡se puso a llover!! El viento rugía, lanzaba el agua en todas las direcciones y la presentación de los jockeys se hizo en condiciones de monzón. La pista se enfangó en minutos y la carrera se disputó entera pasada por agua, dejando en el aire si todos los contendientes pudieron dar su mejor valor. Además de arruinar las opciones de los cuatro japoneses, que suelen correr siempre en terrenos tirando a duros.

Y el remate final: 20 competidores buscando lo gloria en dos minutos y medio, en uno de los hipódromos europeos en los que es más difícil tener un buen recorrido. Muchos de los competidores tuvieron largadas complicadas y estresantes, y volverán sin duda a tener mejores resultados en salidas más ‘soleadas’. Lo cual no quita mérito a Alpinista, que ha demostrado durante los dos últimos años ser la mejor en no importa qué país, sobre no importa qué terreno y contra no importa qué rivales. Ahora merece la mejor de las suertes si antes de pasar en diciembre a la cría disputa alguno de sus dos objetivos declarados, la Breeders’ Cup o la Japan Cup; para esta última tiene además el aliciente que al haber ganado el Arco hay en juego un bonus de 3 millones de euros.

  • A pocos metros de la meta, Alpinista es ya inalcanzable para Vadeni y Torquator Tasso. Foto: Jesús de Miguel
  • Luke Morris y Annabel Willis en plena celebración de la victoria. Foto: Jesús de Miguel
  • Hollie Doyle vence con The Platinum Queen en el Premio de la Abadía. Foto: Jesús de Miguel

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9 de diciembre de 2022