Daryz dobla victoria en el Arco por su clase y por las circunstancias
TEXTO: Jorge de Miguel / FOTOS: Jesús de Miguel
Todo cuenta para vencer en el Arco del Triunfo, una carrera mítica, viva, que se disputa por la vía clara y también por la tremenda. La calidad mostrada durante este año por el cuatro años del Aga Khan ha sido incontestable. Ninguna objeción a lo que han alcanzado el hijo de Sea the Stars y el equipo de la Princesa Zahra, Graffard y Barzalona, un triunfo en palabras de su entrenador “mucho más difícil” que el alcanzado hace doce meses. Pero sus dos escoltas en la meta son aclamados como vencedores morales por cómo han peleado contra los elementos.
La tradicional parada del ganador del Arco frente a la meta de LongchampLa visión es compleja en una prueba en la que cada detalle cuenta mucho. Probablemente la mejor carrera de caballos que se disputa en Europa en todo el otoño, y sin duda la más glamurosa y deseada, el Arco del Triunfo pivota sobre tres elementos que deben resolver los caballos que la afrontan, dejando su obligatorio talento aparte. Calidad, suerte con el terreno y aún más suerte con el sorteo de cajones.
Ya son nueve los Arcos conseguidos por la estirpe que comenzó el Aga Khan III y que continúa perfectamente engrasada con este Daryz que es el primer campeón de la ya cuarta generación (ojo, las cuatro han ganado el Arco) y que será su primer semental, extremo ya confirmado por su propietaria: “Llega un momento en el que es un enorme riesgo cada vez que se le prepara para correr”. Ningunos otros colores han amasado más, y quizá tampoco lo hayan merecido tanto como esta operación de cría, raramente compradora en subastas, que sí ha invertido siempre en integrar a aquellas cuadras que se salían del negocio, como la mítica de Marcel Boussac o la tan eficaz de Jean-Luc Lagardère.
Dos purasangres habían doblado victoria en el Arco en el presente siglo, pero ambos eran yeguas, ese género que por las estadísticas recientes podría estar algo beneficiado en el reparto de pesos. El anterior macho en alcanzar esta hazaña fue Alleged en 1977-8, entrenado en Irlanda por Vincent O’Brien para los colores de Robert Sangster. Y para encontrar el último macho entrenado en Francia que venciera en dos ediciones nos tenemos que ir a 1950-1 con Tantieme, el caballo de François Dupré entrenado por François Mathet. Extraordinario se mire por donde se mire lo alcanzado por Daryz, este cuatro años hijo de Sea The Stars y entrenado por un FH Graffard que entra así en un escalafón de los preparadores reservado a muy pocos; no sólo al de los dobles ganadores del Arco, sino al de los preparadores que marcan la época en la que están activos.
Y pese a todo ello, ¡cuántos detalles se dieron cita para alcanzar este resultado! La gemela del Arco fue exactamente la misma que la del Prix Foy, su preparatoria para los caballos de edad; disputado el 6 de septiembre, Daryz aventajó a Bay City Roller en casi dos cuerpos en un terreno en buen estado, sin influencia alguna de los cajones (4 participantes).
En los prolegómenos del Arco las cosas se pusieron mucho más complicadas para Bay City Roller, pensionista de George Scott, uno de los fulgurantes entrenadores jóvenes de las Islas Británicas. La lluvia que tanto ama cuando ésta se derrama sobre una pista de carreras, tan presente en las ediciones modernas del Arco, no hizo su aparición en esta ocasión y el sorteo de cajones le otorgó una incómoda posición 15. Desde ese hueco de salida Oisin Murphy siguió una línea recta durante los primeros furlongs de carrera (hasta el célebre bosque que tapa el público la vista directa de los corredores), para entonces moverse hacia el grupo que galopaba a su derecha junto al rail y disponerse a comandarlo. Daryz, desde el cajón 5, se permitió el poder quedarse encerrado en el interior, ahorrando terreno, ubicado hacia la cola del pelotón.
Probablemente Oisin se empeñó en demasía en ir por delante de los caballos japoneses de los que sabíamos que prefieren ir en vanguardia: quizá también lo prefiera, para saberse dominador, Bay City Roller, que pudo hacer durante la largada un gasto excesivo. En la recta final, el de George Scott se fue pronto en busca de la meta, aventajando en la meta final a todos sus rivales menos, ¡ay!, a este Daryz cuyo remate, apoyado en una largada más cómoda, se hizo más eficaz que el que desarrolló el de Victoria Racing, que cerró el segundo puesto a cuerpo y cuarto de desventaja.
¿Y qué ocurrió con el purasangre que ocupó el cajón 16, el más exterior de todos los contendientes? Se trata de la yegua Diamond Necklace, ganadora en esta misma pista hace justo un año del Marcel Boussac y que intentaba unir a esta carrera el Arco como hicieran ya su compañera de colores Found y antes la gran Zarkava. Era la probable monta de Ryan Moore entre los tres participantes de Ballydoyle pero en la noche de la elección de cajones, tras la cual se podían aún comunicar los jockeys, Moore saltó a Benvenuto Cellini y a Diamond se le adjudicó al eterno Soumillon. El as belga maniobró muy bien desde la salida para que la yegua barriera hacia los palos, tomando un buen sitio algo al exterior, sin problemas de tráfico. En la recta final se sumó a la pelea, de forma brillante para ser su primera carrera en la milla y media, y terminó escoltando a la gemela ganadora, reclamando además el haber tenido la oportunidad de partir desde un cajón más apropiado.
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